25 de octubre de 2011

Queda perdida.

Todo lo que quiero, todo cuanto deseo, se mezcla con el licor, se mezcla con el humo de la noche, con la cuidad, con el polvo de las estrellas. Todo lo que busco en esta vida está al alcance de un puto suspiro, de una mirada, de un olor, todo. Quizás no esté en la nube de la perfección, lo admito más bien soy un jodido desastre. No soy alta, no soy rubia, no sigo la moda, no me gustan los prototipos, me dan arcadas de los huesos con piel, me dan arcadas de las tarjetas de crédito, llámalo envidia, llámalo ir a contra corriente, yo lo llamo libertad, yo lo llamo especial.
No espero que entiendas , que me comprendas, no espero llegar lejos, tan solo quiero un futuro de su mano, no espero un para siempre, tan solo quiero un día a día hasta el fin de los nuestros.
Tengo un corazón palpitando, bajo la guerra, bajo las estrellas, bajo esta jodida vida.
A veces pienso que estoy loca, la cabeza me da vueltas, no necesito alcohol para dejar fluir esta bendita locura, solo que rima con mesura. Pienso, que son los años, que esto no mejora.
He tardado 4 años para un jodido titulo, pero calla despacio, porque aun no lo tengo, solo lo sueño, y lo mejor que son otros 4 para trabajar en lo que quiero, pero espera, calla despacio porque eso es un milagro, y no por mí, la sociedad, la crisis, ¿escuchas?
Vivo en un mundo de locos, porque yo iba a estar cuerda.
No puedes atarme, no puedes dominarme, y aunque lo intentes siempre me saldré por la puerta grande, con la cabeza en alto, y la sonrisa marcando territorio; solo soy una escritora, una poeta de prosa, de verso enamorada de la vida.
Pero de aquí hace seis meses, que por y para un héroe, esclava de su voz y de su cuerpo, vivo para él, por él, sin olvidar nunca quien, que y como soy yo.
No tengo lugar en el mundo, tampoco quiero un lugar en el mundo, me basta con tener mi propio mundo, no necesito ser cómplice de esta puta sociedad, no necesito más que mi pluma, mi folio, y mi locura. Soy hija del diablo, fruto de los cuernos al cielo, ángel, pesadilla, soy lo que tú más odias, soy lo que amas, no soy lo ves, la procesión, va por dentro.
Hablo hoy de mi vida, porque queda perdida.

16 de octubre de 2011

Hace mucho tiempo.

Hace mucho tiempo que vivía de las sobras de algo que parecía ser amor, hace mucho tiempo me arrastraba y volvía de los infierno en una sola noche, hace mucho tiempo que vivía bajo mínimo esperando un pedazo de felicidad. Hace mucho tiempo que hasta pensaba que ser diferente era lo peor, que creía que nadie nunca me iba a entender y ¿sabes? Tenía miedo a ser feliz, porque sabía que esa felicidad era a penas mística magia de dos segundos, dos noches, dos días. No duraba, no daba más de sí. Porque aquello no eran más que falsas palabras de amor, engaños y descuidos de Dios. Hace mucho tiempo que decidí olvidar todo en lo que había creído, y decidí acostarme con el mismo diablo, retorciéndome en dolor cada mañana, pero sintiéndome dueña de mis sentimientos, más vacíos que un ladrillo. Vivía en la sombra de mis actos, entre habladurías, y puñetazos directo, de lleno al corazón; deje de ser yo para convertirme en una derrochadora y cuando salía a comerme el mundo a la noche, dejaba olvidado mi corazón, así no sufría a la mañana siguiente, al ver el destrozo de sueños...Vivía de los restos de las lunas de agosto, de verano inundados, de noches frías y días con vagos recuerdos... Y así pasaban mis días, sentada en el sillón de cuero de la esquina del salón, rebosando mis lágrimas... Hace mucho tiempo que caía y volvía a volar sabiendo que aquello no era vida... Habían jugado, reído y humillado, alzándome a la luna, tirándome por tierra, haciéndome creer que algo parecido era eso, al amor.
Hace mucho tiempo que frecuentaba bares oscuros para dejar a la suerte mi alma, inundar los recuerdos y mal de amores en cerveza fría, y arrastrada mi alma hacía un baile frenético entre lo imposible y lo que creía... Siempre fui una dama que soñaba despierta con una mundo idílico, pero con el tiempo entendí que el mundo no es nada de lo que te enseñan, que los lobos son más feroces, que las brujas son bellas, y que los duendes no tienen magia, aprendes que las carrozas no llegan a tiempo, y que a las doce cenicienta se escapa de cada, ves como los sabía se quedan mudos, y como los malos ganan las batallas, aprendes que los dragones no se matan solos, y que los problemas no se evaporan con un hechizo. Hace mucho tiempo dejé de creer en los cuentos de hadas, y me choqué de frente con el mundo, deje de esperar a mi caballero que me amará y cabalgara paras siempre, hace mucho tiempo que mi corazón dejo de latir, de existir mi alma. Dejé de ser yo, para ser sustitutivo de ladrillo. Hace mucho tiempo, que las lágrimas se antojaban veneno, y que las sábanas lujo de febrero...
Hace mucho tiempo que no era feliz, y caminaba sonrisa, por dentro un mar que me ahoga por fuera nadie sabía que me quería abandonar al descanso eterno, mi alma sufría cada amanecer...

Pero hace mucho tiempo, algo cambió, algo despertó y todo el dolor se esfumó, volvía creer en cuentos de hada, creí, supe que era amar, amar de verdad...

26 de agosto de 2011

Una escalera al cielo.

Tengo los ojos cansados, la voz agrietada, se escapó una sonrisa, una lágrima se suicido.

Dicen que todas las fuerzas son pocas para subir una montaña, pero cuando la casa está sola, la sombra acecha el corazón, y el aire que respiras se torna a veneno.

Te escribo con tinta desde el alma seca, desde el sentir más profundo.

Tengo el corazón ya viejo, y el alma ya cansada, tengo miles de besos esperando el pistoletazo de salida, para inundarte.

Y es que no me hace falta que me arrolle un huracán, para sentirme pequeña. Basta con que tu me sueltes de la mano, y caiga del precipicio.

Dicen que cuando la casa está sola, las telarañas te atrapan y te habla la voz de tu conciencia. Cuando la casa está sola, soy inmune al dolor, los recuerdos se pasean libres rozando el límite de velocidad, y chocando directos a las heridas, que el tiempo no curó.

Y es cuando la casa está sola, te echo en falta más que al aire para vivir, porque cada segundo se me antoja egoísta. Sin ti, las sábanas no son de seda, más que duras y de piedras.

Tengo los ojos cerrados, he visto una sombra y tengo miedo, me tiembla hasta la voz. Y es cuando la casa está vacía, los fantasmas y golpes del pasado pasean a sus anchas, y intimidan con mi fuerza.

Y me gustaría comprar una escalera al cielo, para dejar allí arriba, mis miedo.

Una escalera al cielo, para perderme contigo, de vez en cuando, al país de Nunca Jamás.

Tengo cien cartas de amor escondidas, y son todas para ti.

Te escribo, abrazando cada fragmento de ti, porque aunque no te veo, te siento.

Tengo el corazón naciendo a tus pies, tengo las heridas sanando con tu voz, tengo mis miedo huyendo por tu calor.

Cuando la casa está sola.

Cuando la casa está sola, las sombras abrazan el corazón. Los ruidos se hacen oscuros, y el silencio abrumador. Cuando la casa está sola, los pasillos parecen eternos, hace frío en verano, y en invierno te parece ver hasta el aliento del vacío, de una casa en llamas. Arden los recuerdos, flotan las lágrimas. Las paredes hablan, cuentan historias del país de Nunca Jamás. Cuando la casa está sola, las sabanas se antojan secas, y los sueños húmedos. Las fotos clavadas en la pared parecen seguirte con la mirada, y parece que hay alguien que te pisa los talones, a veces no basta con poner la música alta, a veces no basta con encender todas las luces o cantar a grito pelado hasta llegar al baño. Cuando la casa está sola, desconfías hasta de tu propia sombra. Cuando la casa está sola, hay una voz que se escucha más clara y alta de lo normal. Suele seguirte al baño, al salón, suele susurrarte cuando intentas calmarte...Pero cuando la casa esta sola, no hay excusa barata, te enfrentas a tu interior, a tu ángel de la guarda, a tu alma, tu conciencia, a ti misma. Cuando la casa está solo, no hay nadie más, solos tu vocecilla y tú.