29 de diciembre de 2010

Abuso de la envidia en Navidad.

Voy a ponerme ñoña por una vez en mi vida, y vor a ser sincera, completamente sincera.
En Navidad, cuando voy por la calle, abuso de la envidia y de los suspiros, al ver pasar a una pareja feliz, no es envidia mala, todo hay que decirlo, pero si se me encoje un poquito más el corazón.
Porque pasear de la mano, bajo las luces, con la nariz roja, me gusta. Porque cubrirnos a besos bajo cero, y sentarnos frente a una fuente helada, me gusta.
Abuso de la envidia al ver como se detienen frente las tiendas, y parece que nada, ni el viento de una fuerte tempestad les puede separar. Y es que parece que en Navidad, las parejas son para siempre, y los te quieros suenan más a verdad, y los besos parecen regalos envueltos en miradas de complicidad. Y parece que durante cuatro días no haces más que pensar el regalo perfecto, o imaginar su cara cuando vea el detalle, porque pones todo tu empeño en que el otro sea un poquito más feliz...
En Navidad, abuso de la envidia, cuando paseo por la calle, cuando bebo champán, quisiera brindar mirando a los ojos de quien amo, quisiera poder abrazarle en fin de año, o poder pisarle mientras bailamos el primer vals a oscuras del año...

No quieras ser un super Héroe.

No pises la tierra cuando las piernas te flaquean, cuando tus rodillas sean dos cometas al viento, a mecer de la marea. Estate quieta en algún peñón lejos del mundo, párate a pensar que te pone los nervioso a flor de piel.
Quitale el peso justo a las horas, y los puntos a los días, y así podrás ser más feliz. No intentes fingir cuando solo quieres derrumbarte en el lecho del amor, no quieras seguir adelante cuando las paredes se te hacen pequeñas, no quieras tocar el cielo, cuando te hayas perdida en un pozo, y todo resbala, resbala, y hace frío, mucho frío.
No quieras llevar la capa de super héroe, porque todos en algún momento de nuestra vida, somos débiles, todos tenemos derecho de ahogarnos en nuestros problemas, todos debemos llorar, patalear, y resquebrajar nuestros recuerdos. No quieras ser invencible, y levantar las pesas de los demás, porque todos tenemos que pasar por el dolor, y cuando más intenso sea, más aprenderás, porque la vida nadie dijo que fuera del color de las rosas, porque alguien dijo alguna vez que hay que sufrir para sanar las heridas del corazón, y desde el pozo, la mierda se ve de igual, a igual, y quizás sólo así comprenderás que luchar tiene su sentido, sólo cuando has tocado fondo, sabrás alzar el vuelo, un vuelo alto y sincero.
No quieras arrancarte las lágrimas de un bofetada, porque algún día, echarás de menos llorar como un niño de cinco años, porque algún día echarás de menos la inocencia de una sonrisa mocosa, y la ternura de una mirada de cristal, porque algún día echarás de menos, que te tiemblen las rodillas, que enmudezcas de miedo, que tartamudees de amor.

Reflexiones

A veces me da miedo pensar, porque cuando pienso, me desespero, y si me desespero me eternizo, rondando versos de miel entre mis manos. No puedo evitar ser así, no puedo con esta trampa que me deja noches en vela, que me deja sin fuego para seguir, no puedo abrir los ojos bajo el mar, sin fin de recuerdos. Era un hada que cantada, que le llamaba cabrón, mientras vestía de oro su corazón. Maldito que el que dijo que cuando duele, todo irá bien, porque quieres. Maldito el que dijo que del amor al odio hay un solo paso, y maldita yo que escribí que el amor es el sentimiento más bonito que alguien puede sentir, porque cuando lo sientes de verdad, se te olvida el dolor, las punzadas en el pecho y las lágrimas dulces, el amor es contradictorio y caprichoso, es egoísta y vanidoso, es humilde y generoso...El amor es un viajero que lleva sombrero de copa para que la lluvia no empape sus ideas, porque a veces me da miedo pensar, me desespero y me eternizo en gotas de felicidad, me inundo en cristal, y deslizo mi alma hasta lo más hondo de este infierno, maldigo el día en que deje mi corazón olvidado en una caja de cristal, frente a tu puerta, el día en el que decidí esperar, el día en que me detuve frente al mar, en el acantilado y decidí no tirar mi vida al mar, maldigo cada segundo de pesadumbre, de dolor inmenso, de dudas desgarradoras, de paranoia pura y dura...Eran duendes los que cubrían mis sueños de algodón, y me decían que yo soy especial, que me queda mucha vida por recorrer, que tengo que escribir mucho dolor aún, y me cubrían a besos de miel, y me contaban que no puedo ser feliz, porque aún me queda mucho que escribir, y me repetían, que soy especial.
Y en mis sueños más tristes, aparecía él, como una luz en mayo, en apenas un mes, había conseguido sanar heridas de medio año, y en a penas un segundo le quise, le quise para mí, pero ahora la sombra me traga en pedacitos de anís, y mi arte me devuelve en versos de ayer.
El amor es dulce, es caótico, es bonito, cuando caminas de la mano, del hombre que te ama, y te sientes así, así de amada, pero cuando estás tirada en una esquina, el amor, es como un dardo que se cuela en tu corazón, haciendo trillas tus recuerdos, rompiendo esquemas, y hace qué, eches a llorar, en tres nubes de algodón...

28 de diciembre de 2010

Amor.

Me encantaría poder despejar mi mente de las mil y una paranoias que me arrancan las ganas de vivir, me encantaría pedir un deseo, y que por una vez en la vida se cumpliese, me encantaría que las cosas siempre fuese como al principio, que todo parece del color rosa, y por muy cursi que os parezca, es cuando más feliz eres.

La vida me ha dado mucho palos, cada día, a todas horas y siempre he sabido levantarme.
Algunas personas a base de errores, aprenden, a base de golpes los corazones se enfrían y se vuelven de cemento. Y qué, a veces pienso que quizás sea lo mejor...
Llega un punto de tú vida en el que no quieres seguir luchando, en el que pierdes la esperanza de toda ilusión azul, de todo cuento de hadas acaba por parecerte absurdo, y quieres tirar la toalla.

Sin embargo, para mí eso, llega a ser imposible. Sí, soy de las personas que aún creen en el amor.
Sé que, por mucho que se esconda, ha de salir, tarde o temprano.

Me encantaría vivir la vida a fuego lento, y disfrutar de cada momento, que las caricias y los te quieros fueran constantes y que no se olvidasen las promesas por un par de días de viaje.
Me encantaría soñar despierta, en el fondo de un deseo, soplar una llama, y pedir, pedir Amor.