26 de abril de 2012

Víctor.

Me arrancaría los ojos, taparía mil alma al mundo.
Ataría los limites de mi imaginación, acolcharía mi corazón.
Ese dolor tan tonto que tiñe lo días más grises y se alía con las nubes de los días de lluvia, 
donde las baladas de rock hacen surgir lágrimas cristal. Este dolor tan tonto
que te entra desde las punta los pies, y flores hasta en el último pelo de piel.
Me arrancaría los ojos, me volvería ciega, sorda y muda. 
No son celos, no son manía, es el miedo atroz de perderte.
Un año después no convivo la vida sin ti, no imagino un despertar sin tus buenos días.

Pero se que soy más fuerte que todas telas de arañas,
intento mantener la cordura en la locura, calmando mis nervios.
Confío ciegamente, sorda y muda en ti.
Estoy balanceándome en tus brazos desde hace tiempo,
nunca me he caído y se que nunca lo haré. Porque estás a mi lado.
Y si no estuvieras, los puentes se derrumbarían, el cielo se abriría.

A veces por echarte de menos, tengo celos hasta del aire que respiras.
A veces por quererte de tal forma, echo de menos hasta la forma en la que me miras.
A veces por echarte de menos, tengo miedo de que me olvides.
A veces por quererte de tal forma, echo de menos hasta la forma en la que me mimas.

Echo tantas cosas de menos, te quiero de tal forma, que si de algo estoy segura es de que
esta historia es para siempre, que eres mi héroe, que no voy a dejar que nada cambie eso.
Y si de algo estoy segura es que es amor, un camino constante a la felicidad.
De tu lado, para siempre, sin versos ni prosas de cobardes, somos dos valientes.
Juro mi amor, te doy mi vida, y por ti vendería mi alma al diablo.

Te quiero, 

14 de abril de 2012

¡¡Viva La República!!

Tengo un corazón tricolor, tengo un alma roja, tengo tres ideales que brillan en mi consciencia, tres pilares que alumbran mi camino.
Creo en la LIBERTAD del pueblo obrero, en la libertad de la persona oprimida, en la libertad que acaba donde empieza la de tu compañero. Creo en la IGUALDAD de toda condición humana, sea de la raza que sea, reze al Dios que reze, juegue en el bando que juegue, empuñe la bandera que empuñe, creo en la igualdad de cada hijo de la tierra. Creo en la SOLIDARIDAD de una pueblo que, uno a uno, va luchando para caminar hacia delante, todos a la vez. Sin dejarnos a nadie detrás, y poniendo todos lo mejor de uno mismo. ¡¡Creo en la República!! Porque ser republicano no consiste en exigir que se elimine la figura del Rey, "pedimos una sociedad de iguales, de personas libres, de trabajadores de toda clase, una sociedad en la que no hay sitio para los parásitos ni para los privilegios." Y seguimos luchando, alzando nuestra bandera tricolor, y caminando hacía la TERCERA.
¡¡VIVA LA REPÚBLICA ESPAÑOLA!! ¡¡VIVA ESPAÑA REPUBLICANA!!
Nunca me he sentido tan sola, como si una sombra me arrastrará por las esquinas de mi cuarto, y me empujara a llorar, como si ahorcara mi felicidad. Me siento como un mano me agarrase la boca, impidiendo que así respirase. Me siento como un ángel sin alas. Y es que cuando tú no estás, yo muero.

14 de marzo de 2012

Sin dirección.

Nunca olvidara el tacto de sus dedos tan frágiles como un diente de león, 
nunca podrá olvidar el color naranja de aquella bala sin dirección. 
Ni siquiera había certeza, no había dolor, ni lágrimas, acto reflejo. Matar.
No se arrepiente de ningún segundo de aquella decisión, 
pero si de todas las milésimas de segundo del error.
Nunca olvidara esos ojos que nunca quiso mirar, 
ni ese balbuceo que socorrió con piedras al corazón.
Nunca podrá olvidar aquel domingo sentada al rojo vivo.
Fuerza de choque, cuando despertó y sin ser consciente, confesó.
Y de pronto algo se revolvió, sin saber que podría ser, casi lloró.
Miedo, se asusto.
Y como una oleada de hechos, los recuerdos iban golpeando.
Poco a poco, se sintió como una guerrillera desarmada, 
como un payaso sin sonrisa, se sintió monja en un burdel.
Sin saber que hacer, decir, pensar. Miles de imágenes bordeaban la locura.
Nunca olvidará el color naranja de aquella bala sin dirección, 
y aún hoy, algo más de un año después, la cabeza le gira 180º 
pensando en lo que fue, en lo que pudo, y por suerte no fue.
Pero jamás podrá olvidar aquella bala sin dirección.