5 de diciembre de 2010

Poema en la noche de domingo.

Sólo se oía el gemir de los árboles
al balancearse en el último baile de fin de curso,
y como todo, todo acaba en un suspiro.
El último suspiro de un cansado corazón.
El último trago de una lágrima de amor.
La última nota de un concierto de rock,
el último gemir de una virgen de piedra.
Sólo se oía aquella noche un replicar
de notas de canciones de amor,
suspiros entre cortados y el chirriar de un loco corazón.
Aquella noche de domingo,
los gatos no maullaban,
los perros no ladraban.
Hasta los búhos dormitaban inquietos
entre el balancear de las ramas de los árboles.
El último grito de terror,
el último versos del poeta muerto,
la última caricia del amante...
Sólo se oía el latir de su corazón,
y el eco de las sordas palabras de aquel domingo.
Ni la última gota de café que derramó,
y aquel viaje en globo, ni el sueño de los trece años,
no se oía ni el caminar de los años.
El tiempo parecía tímido, y el reloj valiente,
osado de acabar con los años.
Sólo se oía el crujir de las lágrimas de las hadas,
y la risa del duende.
Aquella noche de domingo,
se escuchaba cantar al río,
y llorar al viento.

2 de diciembre de 2010

Si te veo sonreír.

Mis intenciones son claras, quiero hacerte feliz.
No me preguntes cómo ni porqué,
tan sólo sé que vuelvo a amanecer si te veo sonreír.

Escucha, quiero despertar a tu lado, contar las nubes,
mancharnos con helado, comer palomitas y besarte en un cine.
Atento, quiero cuidarte, arroparte y abrigarme con tus brazos.
Abrazarte, quererte, escucharte, soplarte, y desnudarte.
Que me protejas, abraces, acaricies, esta noche, quedarte a mi lado.

Mis intenciones son claras, quiero hacerte feliz.

1 de diciembre de 2010

Un caso de Mil.

Las lágrimas se deshacen por su mejilla, se siente morir, la niña más rota e indefensa del barrio, y de repente hay una mujer, hay una violación, hay un cielo que desquebraja. La inocencia queda teñida por la fuerza de la pasión, mentiras y pecados. Era tan dulce que bailaba sobre los bancos, y con su faldita nueva sonreía, se dejo enamorar por el más mayor. Y así sufrió. Se creía la reina del baile, se fue perdiendo hasta perder hasta la felicidad. Se decía que era la niña más bonita de la cuidad hasta que le conoció, se decía que cantaba cada mañana, que era la treceañera más deseada. Y el tiempo pasó, odia a ese cabrón, pero era amor, era tan inocente...Y cuatro lágrimas visten su carita, y se escucha el latido de su corazón. Abrió la puerta de su alma y se llevaron su infancia. Abrió sus piernas y se llevaron su vida. Se decía que era la niña más bonita del barrio.

Ella.

No sufras más pequeña, que yo estaré contigo. Qué no estás loca, y si estás así de enamorada, lloraremos las dos por teléfono, te escribiré las palabras de amor destiladas, y así podrás. Porque recuerda que no hay distancia, ni tiempo para decirte que te quiero. No sufras más pequeña, desata tu cansado corazón, abre las ventanas de tu alma. Quédate dormida en una nube de cristal que yo te arroparé y cuidaré de que no caigas en dulces pesadillas. Quíerele, odiale, si así eres feliz, hagas lo que hagas...Porque la amistad no es una tarde compras, tú eres un de mis siete tesoros, tú eres uno de mis pilares, y se que no exagero nada, porque lo daría todo, volaría cada amanecer por verte sonreír. Eres grande, pequeña. No sufras más. Te quiero Garazi. Maite zaitut.